Cómo coser el forro de una chaqueta sastre con pliegue de holgura

2026.07.16
Confección de chaquetas sastre: cómo coser el forro con pliegue de holgura en la espalda

Un forro perfectamente liso sobre el maniquí y un forro con un pliegue discreto en el centro de la espalda se ven casi idénticos colgados de una percha — pero solo uno de los dos te deja mover los brazos sin pelearte con la chaqueta. En sastrería artesanal, ese detalle invisible es lo que separa una prenda que se usa de una que se termina guardando en el placard.

Me acuerdo clarísimo del blazer de lana gris que tengo casi terminado, todavía prendido en el maniquí, con la espalda del forro lisa como una sábana recién planchada. En ese momento me pareció perfecto. La sorpresa llegó recién cuando me lo probé y crucé los brazos para agarrar la cartera: sentí un tirón seco en la espalda, como si la prenda no me dejara moverme del todo. Esa tensión es el error más común en la confección de chaquetas hechas en casa, y tiene nombre: forro cosido sin pliegue de holgura.

Por qué el cupro Bemberg y la aguja 70/10 hacen tanta diferencia en un forro

Para el forro de un blazer casi siempre uso cupro, puntualmente Bemberg. Es la fibra que más se recomienda en sastrería porque deja transpirar la espalda y no genera electricidad estática contra la camisa, dos cosas que en telas sintéticas más baratas se notan muchísimo apenas te movés. Conseguirlo en el color exacto que buscás en Buenos Aires no siempre es fácil: fue Natalia Otero, una costurera que conocí en un encuentro de costureras acá en la ciudad, quien me pasó el dato de dónde conseguirlo, porque ella tiene contactos con proveedores de telas que cuesta encontrar.

La aguja también importa más de lo que parece. Si alguna vez cosiste un forro fino con una aguja estándar, ya sabés que el tejido se frunce o se pica en cada pasada. Uso una aguja 70/10, pensada específicamente para tejidos de forrería delicados, y la diferencia se siente apenas la máquina toca la tela. Antes de arrancar cualquier proyecto reviso el glosario de entretelas y refuerzos que tengo armado, porque el forro depende de cómo quedó resuelta la estructura interna antes de llegar a esta etapa.

Técnicas de forrado: alfileres de seda sujetando el pliegue de holgura en un forro de cupro Bemberg

Técnicas de forrado: el pliegue de holgura y sus 2 cm exactos

El pliegue de holgura central lleva un ancho de 2 cm, un número que no es capricho: es el estándar que usa la sastrería tradicional para que los omóplatos se muevan sin que la tela tire de las costuras del hombro. Cuando corto el forro nuevo, agrego esos 2 cm de más justo en el centro de la espalda, del cuello al bajo. El criterio para saber si te hace falta es simple: si al cruzar los brazos adelante sentís que el forro te frena en la espalda, te falta ese margen.

Plancharlo sin que se note por fuera es lo más delicado de toda la operación. Lo que hago es doblar el excedente hacia un costado y fijarlo con un hilván bien fino antes de acercar la plancha. Una vez me pasé un segundo de más con la plancha sobre una entretela sintética y me quedé con ese olorcito quemado pegado en los dedos toda la tarde, desde esa vez controlo la temperatura antes de acercarme con la plancha a cualquier zona con entretela. Si además querés que el forro absorba el movimiento de los brazos hacia adelante, conviene repetir el mismo pliegue en las sisas.

El pliegue no se cose de punta a punta

Acá me alejo un poco de lo que dicen los manuales más estrictos. Muchos te van a decir que fijes el pliegue con puntadas a mano arriba y abajo, en toda su extensión. A mí me parece que eso mata justo lo que estás buscando: si lo cosés de punta a punta, perdés la libertad de movimiento que el pliegue estaba ahí para darte. Solo lo aseguro con un remate chiquito y oculto cerca del cuello, y dejo que el resto del pliegue se mueva libre según lo necesite el cuerpo.

Mi vecina Analía Molina, que tiene una máquina heredada y siempre se asoma a preguntar algo (presillas, cierres invisibles, lo que sea que esté viendo ese día), una vez me preguntó por qué no cosía el pliegue derecho de arriba a abajo, como cualquier costura común. Ahí me di cuenta de que la respuesta no es obvia si nunca sufriste un forro que te aprieta: un pliegue fijo en toda su extensión se comporta como cualquier costura recta, sin margen; uno que solo está anclado en un punto se comporta como un fuelle.

Costura avanzada: aguja fina 70/10 cosiendo el forro de cupro de una chaqueta sastre

Qué pasa si el forro no tiene remontado en el bajo

Si el pliegue vertical resuelve la mitad del problema, la holgura en el bajo, lo que se llama remontado, resuelve la otra mitad. Ahí la medida que uso es 1.5 cm de holgura vertical entre el borde del forro y el dobladillo de la lana. Sin ese margen, el forro tira del bajo de la chaqueta hacia arriba en cuanto te sentás o levantás los brazos, y ahí aparecen esas arrugas horizontales que se ven en los blazers más baratos.

La técnica es coser el forro al borde del dobladillo de la lana y después empujarlo hacia arriba esos 1.5 cm antes de planchar, lo que arma una especie de escalón interno que le da flexibilidad a toda la prenda. Para que esto funcione hace falta que el cuerpo del saco esté bien resuelto de entrada; por eso vuelvo seguido a mi técnica para coser el plastrón de sastre, porque si esa base no es firme, el forro no tiene sobre qué apoyarse.

Cuántas veces conviene hilvanar antes de pasar la máquina

En este paso no ahorro tiempo. Hilvano el remontado del bajo dos o tres veces antes de acercarme a la máquina, porque el margen correcto es angosto: si dejás poco, el forro asoma por debajo del ruedo; si dejás de más, se embolsa y queda como un globo. Sé lo que cuesta aprender esto a las apuradas, che: una vez usé hilo de lycra corriente para las costuras de un traje de baño porque no tenía a mano el hilo específico, y esa costura cedió apenas la mojé. Desde esa vez no salteo ningún paso de control por practicidad, ni en el forro de un blazer ni en nada que lleve tensión.

Sastrería artesanal: remontado de 1.5 cm en el bajo del forro de una chaqueta sastre

Reconocer una costura avanzada bien resuelta en el interior

El cierre a mano del bajo lo hago con una puntada de escapulario bien floja, para que el forro quede "flotando" en vez de rígido. La prueba real no es mirarlo en el maniquí sino ponértelo: cruzar los brazos, estirarlos hacia adelante, sentarte. Si no sentís que nada tira ni se frena, la costura avanzada del interior está resuelta; si hay un tirón en algún punto, ese es el lugar donde falta holgura.

Ninguna chaqueta se sostiene solo con el forro. Unas hombreras bien estructuradas sostienen la caída del hombro para que el forro no tenga que compensar nada, y antes de cerrar cualquier blazer reviso también por qué usar cinta de refuerzo en costuras de hombros, porque un forro perfecto no sirve de mucho si el hombro cede. Si además le sumás un picado a mano en las solapas, el interior y el exterior terminan hablando el mismo idioma.

La sastrería artesanal, al final, no se trata de que la chaqueta se vea impecable colgada de una percha, sino de que puedas usarla, escribir, manejar o abrazar a alguien sin sentir que en cualquier momento algo va a ceder. Ese margen de 2 cm en la espalda y esos 1.5 cm en el bajo no se ven desde afuera, pero son la diferencia entre una chaqueta que se usa y una que se guarda.